Con la llegada de la época más fría del año terminan de forma definitiva los efectos positivos del verano, que nos regala una piel de color ámbar, más tónica y seductora.

En esta temporada nuestra piel no es seguramente el top de la belleza. Además de adoptar el color pálido típico del invierno, nuestra piel se ve a menudo apagada, agrietada, poco tónica o incluso de color poco uniforme a causa de la utilización de bronceadores artificiales o de cosméticos inadecuados.

¿Por qué nuestra piel aparece tan apagada o agrietada?

La causa a menudo se tiene que buscar en la acumulación de células muertas que hacen que la epidermis se vea mate.

¿Por qué no pensar en tomar una Sauna o un Baño Turco? ¿De qué forma la Sauna y el Hammam pueden ayudar a nuestra piel?

Tanto la sauna como el baño turco ofrecen una ayuda muy válida para mejorar el aspecto de nuestra epidermis. Para eliminar grietas y manchas la palabra mágica es exfoliar, es decir, eliminar la capa de células muertas que se ha formado sobre nuestra piel, en la que se han concentrado manchas, rugosidades y color apagado.

¿Cuáles son los cosméticos útiles para mejorar la situación? ¿De qué forma pueden ser útiles la Sauna y el Hammam?

Para exfoliar la piel son muy útiles los clásicos scrubs y naturalmente también el válido guante de crin, a utilizar ambos bajo la ducha insistiendo sobre todo en los puntos críticos, como rodillas y codos.

En cualquier caso, la mejor forma para limpiar los poros de la epidermis y hacer que recupere la luminosidad perdida es suavizar la piel utilizando agua y calor, de forma que los demás tratamientos puedan actuar en profundidad. Asimismo, efectuar un scrub sobre una piel que no está preparada para ello significa a menudo actuar de forma demasiado vigorosa y arriesgarse a deteriorarla.

Gracias al calor de la sauna y el baño turco, en cambio, los poros de la piel se abren naturalmente, la piel se relaja y se llena de agua, suavizándose de forma natural y favoreciendo la separación natural de la capa de células muertas.

Y después de la sauna y el baño turco, ¿qué se recomienda hacer para mejorar el aspecto de la epidermis?

Después de un ciclo normal de sauna y baño turco se recomienda friccionar la piel con una toalla, o masajearla con suavidad con el guante de crin para obtener un beneficio inmediato. La ducha fresca que se efectuará justo después ayuda a tonificar todavía más la piel, limpiándola a fondo y dejándola lista para cremas y tratamientos de belleza que podrán penetrar de esta forma realmente en profundidad.

Por supuesto se recomienda repetir el tratamiento por lo menos un par de veces por semana o, en cualquier caso, hasta conseguir el resultado deseado. Pero en general, después de haber “descubierto” los beneficios, no sólo estéticos, de la sauna y el baño de calor, es realmente difícil abandonar esa costumbre.

Effe: ¡Recupera una piel perfecta gracias a la sauna y el hammam!